Gonzalo Olave, actor, 25 años, muere tras un accidente en moto, luego de ser atropellado por un vehículo que no respeto un signo pare.
Al ver esta noticia, personalmente, me afectó mucho, ya que me tocó trabajar con él y saber, después de un año lo que le había pasado, fue realmente impactante.
Por el revuelo que esta noticia provocó , siento y creo que esta bien, pero todo dentro de una justa medida.
Es comprensible que su casa televisiva y los programas de la mañana le den su reconocimiento y despedida a este actor, pero estar más de una semana , todos los días.. recordando y reviviendo la pérdida y el dolor que está pasando la familia, en este momento tan intimo, tan profundo y de una pena y dolor tan grande, siento que no esta bien.¿Dónde dejamos la privacidad de esta familia?, ¿el derecho qué tienen para poder darle una despedida en torno a los suyos?...
Y es aquí donde tenemos que preguntarnos... ¿hasta dónde somos capaces de llegar para obtener la noticia?, ¿cuál es el limite de nuestra ética profesional?,¿ Dónde terminan nuestros derechos como comunicadores y comienzan los de la familia?.
Además, también tenemos que pensar no sólo en la familia, sino también en el televidente que está presenciando esto, que piensan al ver toda la cobertura que se le está dando.
Se que para muchas personas quisas fue una sobreexposicion de la noticia, ya que personalmente me sentí identificada con esta postura.
Se entiende que el fallecimiento de un actor es una noticia importante, que marca la pauta del día... Pero no la de los días siguientes.. o de la semana completa. Existen otras noticias que como sociedad necesitamos estar informados, y si la televisión sólo se enfoca en recalcar este deceso, como televidente, siento que ya estaría rayando en lo morboso.
Déjenlo descansar en paz, tanto a él como a su familia, la perdida de un hijo y de la manera en la que ocurrieron los hechos, deja atónita a cualquier familia.... dejemos que ellos sepan superar esta perdida, pero dentro de un refugio humano.. familiar y no exponiendo su dolor frente a un millar de personas.
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